La música que escucho

 Kurt Vonnegut escribió lo siguiente:

No importa lo corruptos, codiciosos y desalmados que puedan llegar a ser nuestro gobierno, las corporaciones, nuestros medios de comunicación y nuestras organizaciones religiosas y caritativas, la música seguirá siendo maravillosa.

Si alguna vez muero, Dios no lo quiera, que éste sea mi epitafio": «La única prueba que necesitaba para la existencia de Dios, fue la música».


Me pasó algo raro que, cuando te lo cuente, te vas a reír, porque en realidad no es tan raro, pero me sacudió de la especie de nube negra en la que estuve metido durante semanas, si no meses: me junté con alguien optimista. Pero no de esos optimistas salames que repiten frases hechas. No. Un optimista posta, de verdad. Un tipo que realmente ve lo mejor de las personas y cree en nosotros como especie.


Yo suelo inclinarme por ver lo bueno en los demás, incluso a veces más de lo necesario, creyendo en la capacidad de la gente para cambiar. Pero en los últimos años vi demasiado de nuestro lado oscuro y me encontré coincidiendo con los cínicos de la historia, preguntándome si no estaré equivocado, puteando al cielo y pensando: "La puta madre, ¿será que somos una mierda?".


El 10% de la gente es psicópata. La narcisitis es la verdadera pandemia. Y en un mundo que se supone basado en la libertad, la felicidad y el mercado, pero donde hay una sobrepoblación de personas sin empatía, sin conciencia, sin capacidad de cuidar al otro, y encima son las que triunfan… tenemos un problema.


Tenemos un problema.


Yo mismo enfrenté la maldad cara a cara y no dejo de preguntarme cómo es que los tipos sin remordimientos, sin capacidad de ponerse en el lugar del otro, que destruyen todo a su paso, terminan siempre en la cima de la sociedad. Parece que estamos dispuestos a perdonar cualquier bajeza moral con tal de obtener "resultados". La obsesión por el logro por encima de la calidad humana me está volviendo loco. Y la verdad, hay días en los que me dan ganas de tirar la toalla y pensar si no estoy criando a mi hijo para el fracaso. Capaz sería mejor decirle que le importe más lo que piensan los demás de él que lo que él piensa de sí mismo, que haga trampa porque el sistema está armado así, que elija la guita y el estatus antes que la conexión con los demás, porque vivir con valores es muchas veces una vida solitaria y dolorosa… y la plata, en teoría, le va a dar "seguridad".


Prendo la tele y veo lo mismo en todas partes: nos venden la idea de que, si nos esforzamos lo suficiente, vamos a tener éxito. Que el sacrificio garantiza la recompensa. Que hay que jugar según las reglas del sistema, incluso cuando ese sistema está detonado.


Y me da bronca y tristeza.


El sistema sigue funcionando con miedo y vergüenza. Miedo a no rendir lo suficiente. Vergüenza por no ser lo suficientemente bueno o inteligente. Comparándonos todo el tiempo con nuestros compañeros, colegas, amigos. Es una guerra de boludos disfrazada de normalidad, y es agotador y deprimente.


Seguimos intentando escalar una escalera que no lleva a ningún lado, solo a alimentar un modelo viejo de lo que significa "ser exitoso".


Y no creo que los padres que mandan a sus hijos a escuelas carísimas quieran hacerles daño a propósito. Les están enseñando lo que ellos aprendieron: el sistema es una trampa, así que trampealo de vuelta. El mundo te caga, cagalo vos primero. Así funciona y si puedo hacerte la vida más fácil, lo voy a hacer porque yo la tuve más difícil.


Simplificando: creo que todos estamos agotados. Y nadie toma buenas decisiones desde el cansancio, la desesperanza o la inseguridad.


Hacerse preguntas existenciales requiere energía y tiempo. Y gente. Gente que esté bien plantada en la realidad, que pueda hablar de las cosas difíciles, que se banque ser rechazado, cuestionado, incomodado por defender sus principios.


Y la mayoría no tenemos eso. Hay que buscarlo, construirlo. ¿Pero cuándo?


Porque desafiar un sistema tan instalado te demanda una cantidad de energía que maaamita. Entiendo por qué la gente no lo hace. No los esquivo ni los juzgo. Los entiendo. Y eso es lo que me da miedo. Porque veo cómo llegan a ese punto. Sobrevivir, y nada más. Vivir sin sueños, sin introspección, sin conexión real. Es una vida chatita, pero es la vida de muchos. Por elección o por circunstancias.


Entonces yo estaba en ese pozo mental, lamiéndome las heridas, y me encuentro con este chabón… y resulta que el tipo es optimista (aclaremos que acababa de volver de vacaciones…)


Pero no me resultó irritante. Y traté de entender por qué.


Creo que fueron los ojos.


Sus ojos decían: "Yo creo de verdad en esto. Creo que lo mejor de la gente puede terminar imponiéndose".


Y eso me tocó algo adentro. Algo que estaba adormecido. Me obligó a preguntarme cuánto había caído en mi propia desesperanza. Porque, honestamente, no sé si las cosas van a salir bien, pero tampoco sé si eso importa. Lo único que importa es lo que hacemos ahora.


Porque lo único que realmente podemos controlar es nuestra próxima acción, aunque sea algo tan simple como tomarte un vaso de agua. No mandar ese whatsapp lleno de bronca. Pausar antes de reaccionar. Permitirte sentir la tristeza o el enojo. Salir a caminar. Ver una serie. Decir alguna verdad incómoda. Pedir un abrazo.


Tenemos muchas opciones, pero cuando vivimos en piloto automático, corriendo todo el tiempo, cuesta verlas.


Espero que mi amigo tenga razón. Quiero que tenga razón. Pero no sé si importa. Lo que importa es qué elegimos creer. Qué decidimos hacer.


Y yo elijo aferrarme a esta frase que ví por ahí:

"Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz."


[pausa porque esto no puede ser casualidad]


Estoy escribiendo esto mientras mi hijo escucha música a todo volumen. Lo miro con ganas de revolearle una chancleta pero justo se me acerca y me pregunta qué estoy escribiendo. Le digo: "sobre la fe en la humanidad y recordar qué es lo que importa".


“A mi me importa escuchar música”, dice.


Ahí lo tenés.


La única prueba que estaba necesitando.




Adieu!

Para seguir leyendo...

Ideas para participar de un concurso

Ideas para asegurarse el éxito

Ideas para sacarle la ficha a alguien

Estado de bienestar

Cada día y un poco de hoy

Un poco de amor francés